25 de Diciembre La comida del día de Navidad. Mi hermano se pone el traje de Gómez de la Serna y, ya en al mesa, lanza un bomba: "Os aconsejo que en la educación de vuestro hijo Darío utilicéis la técnica de reñirle o castigarle sin motivo, para que aprenda a defenderse en la vida."
Hay que reconocerle que es un Sócrates porque, con tal provocación, no se quedó callado ni el espíritu de su gato fenecido no ha mucho.
Era casi imposible contestarle sin que se cruzasen por medio amonestaciones y chanzas burlescas hacia él emisor de tal mensaje. Cuando pude grité que eso era lo más inmoral que había oído en los últimos tiempos, y, para hacer hincapié, añadí que creía que era lo más inmoral que había oído desde lo de la guerra de Irak, que ocasiones le sobrarán para comprobar que la injusticia existe hasta el absurdo sin necesidad de fabricarle una artificial, que lo que peor aguanta el ser humano, incluso peor que el dolor físico, es la injusticia. Tal vez sí sea bueno que aprenda a sobrellevarla pero no a aceptarla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario