Bruno Marcos

31 de Diciembre Estamos obligados a despedir el año contemplando esa simplona plaza de la Puerta del Sol, con sus huestes de entusiastas que parecen los figurantes de una tradición que a nadie embelesa. Los madrileños piensan que el mundo empieza y acaba en sus calles pero sueñan con huir de ellas, no las soportan, sienten como la ciudad se vuelve más y más inhóspita, como todas, erizada de ruido.
Pienso en otras nochesviejas y, luego, en tantas y tantas noches en las que he salido no sé a qué, y me da por pensar en que, si pudiera, las borraría todas a excepción de aquella en la que la conocí a ella.
Luego, meditando más, sobreponiéndome al cansancio de tanto compromiso familiar, veo que salvaría alguna otra, aunque todas las cosas importantes que haya vivido en ellas bien podrían haberse dado en otros escenarios más bellos si el mundo tuviera la lindeza de habilitárselos a los jóvenes.
No he salido pero, ya de mañana, tengo resaca. Un cansancio colosal. ¿De qué? Quizá de todo este año, de todos los años que ya no tengo fuerzas para recordar.
Al mediodía, ya en la calle, un infame de mi edad, vaga dándose cabezazos contra las farolas, hablando a los árboles y abriendo los brazos en cruz en medio de los pasos de cebra, como si implorase al dios del tráfico rodado indulgencia para un borracho imbécil que no quiere volver a casa.
Ya lo decía Baudelaire, la resaca es un sentimiento de culpa y una vuelta al principio. ¿Culpa de qué? De haber vivido, de haber escrito demasiado. Resaca de este mismo diario que ya se nubla y se cruza en mi cabeza con otras cosas sin que pueda discenirlas. Hoy acaba. Sin pena ni gloria, todo un año día a día. Me gustaría dejar de escribir, pero luego lo echo de menos, sé que me cura.
Si os place pasad a La Ciudad Secreta.

30 de Diciembre La ciudad secreta. Bien pudiera ser este el título de un blog para el próximo año. Tal vez hasta me anime.
Parece al fin que todos los escritores de esta ciudad seamos una secta: los mismos libros, incluso las mismas caídas por el inmenso internet...Uno siempre pensando en que todo lo que escribe cae en saco roto y ya ves... el librero ogro se enteró del artículo de los escritores secretos y se enogreció, tanto que debió afirmar que yo era un seudónimo de algún otro que le odiase...

29 de Diciembre Convenzo a tres incautos para ir a cenar a Habibi porque ameniza las noches del sábado con danzas del vientre. Es algo que me fascina. Entiendo que en la antigüedad rodaran cabezas a capricho de bailarinas porque hay algo enormemente cautivador, seductor, erótico en ese repertorio de movimientos incrustados en un cuerpo que perece atravesar el tiempo para comunicarnos la sensualidad de lo vivo que tenemos.
La chica en este caso no es ni siquiera oriental sino de aquí. El pobre Habibi está arrinconando todo lo árabe para que se vea que es rico, que está a la altura nuestra y ya no tiene encanto.
En Marrakech a las bailarinas que danzaban en los Riads las veía llegar cubiertas hasta los ojos. Salían de la muchedumbre con prisa y se colaban en el palacio no sin dejar ver, por alguna ranura, las lentejuelas doradas o los velos que llevaban ya debajo. En el Riad se apagaba el estruendo del zoco y entre los apuntes naturales sonaba la música de un tambor y un laúd muy suaves que don músicos muy delgados hacían sonar en la penumbra.

28 de Diciembre Sigo enredado, no sé cómo, en un proyecto tras otro. Salen de la nada. Cuando uno tiene la certeza absoluta de que nadie se acuerda de uno van y le llaman, le rescatan del fracaso, para mantenerse a flote unas semanas sobre las aguas no ya de su vocación sino de lo que acaba por ser más bien una manía.
Son los trabajos y los días. A veces es mucho trabajo y uno piensa para qué, si lo que buscas no es dinero, si ya tienes la certidumbre absoluta de que te jubilarás en las aulas y que ningún triunfo te salvará de ellas, y lo que es más cierto, que seguramente otro estado será bastante más duro que dar clase.
Y así voy hacia otro año. Casi todo esos trabajos me los habré inventado yo. Son ya un algo inevitable que llena el tiempo, el espacio de mi vacío.

27 de Diciembre Creo que me viene una época de timidez. No sé por qué, de vez en cuando, me pasa, me da vergüenza todo, incluso mirar a los ojos a la gente. Es cíclico. En realidad la timidez me disgusta pero me atrae. ¿ A todo el mundo le gustan las personas tímidas o sólo a mí?

26 de Diciembre ¡Qué extraño es el mundo de los talleres mecánicos! Siempre entro en ellos como un intruso. No sé si debería pedir disculpas o exigir altivamente. Son como la fragua de vulcano. Hombres tan rudos, tan empecinados en una mugre de caucho y metal, me intimidan. Ante los inmensos misterios de los motores, las ruedas o las correas de distribución sólo puedo limitarme a pagar y a marcharme.

25 de Diciembre La comida del día de Navidad. Mi hermano se pone el traje de Gómez de la Serna y, ya en al mesa, lanza un bomba: "Os aconsejo que en la educación de vuestro hijo Darío utilicéis la técnica de reñirle o castigarle sin motivo, para que aprenda a defenderse en la vida."
Hay que reconocerle que es un Sócrates porque, con tal provocación, no se quedó callado ni el espíritu de su gato fenecido no ha mucho.
Era casi imposible contestarle sin que se cruzasen por medio amonestaciones y chanzas burlescas hacia él emisor de tal mensaje. Cuando pude grité que eso era lo más inmoral que había oído en los últimos tiempos, y, para hacer hincapié, añadí que creía que era lo más inmoral que había oído desde lo de la guerra de Irak, que ocasiones le sobrarán para comprobar que la injusticia existe hasta el absurdo sin necesidad de fabricarle una artificial, que lo que peor aguanta el ser humano, incluso peor que el dolor físico, es la injusticia. Tal vez sí sea bueno que aprenda a sobrellevarla pero no a aceptarla.

24 de Diciembre Hoy es Nochebuena y una soterrada euforia va aflorando. Veo, con ese recelo estoico tan propio de mi madre, los conatos de excesiva e injustificada felicidad. Pienso en otros años, en que ha habido unos mejores que otros, algo que yo me negaba a aceptar, todos habían de ser iguales.
Este año el niño ya abre sus propios regalos. Entre la algarada le cojo y le pongo en pie sobre una mesa para que vea todo el festín de despapelamiento y él, de forma intermitente, se vuelve serio hacia mí y me enfoca con su mirada azul. Es como si necesitase constatar que era yo el que estaba ahí con él y que yo encontraba normal a esa jauría destripando regalos.
Cada Nochebuena uno la vive con menos pasión, con más ganas de irse a su casa y a su cama y a sus cosas de siempre, sin darle importancia ni a alimentos, ni a regalos, ni a buenos deseos. Pero al tiempo que se pierde intensidad se gana en estabilidad.

23 de Diciembre Lutero pasa por mi sofá. Ahora me propone que haga un taller con adolescentes en la gran feria de la villa. Como mis ideas son tan negras me cuesta Dios y ayuda integrarme en ese mundo tan naïf en el que la industria del libro quiere travestir la literatura.

22 de Diciembre Me decía que ya no me afectaba estar separado del niño y, ahora, el pensar en la inconsciente alegría que me causa saber que no me voy hasta dentro de 17 días me confirma que no lo soporto. Aunque pueda sobrevivir a ello me destroza saber que está en casa cuando yo no estoy, iluminando cada instante del día y de la noche, y que me quiere, que se alegra al verme y se acurruca entre mis piernas al entrar en un sitio que le resulta extraño.

21 de Diciembre Recorro estas carreteras de todas las semanas para pasar las navidades en casa. En ninguna emisora encuentro nada que escuchar y prefiero oír el ruido del motor y el viento sobre el parabrisas.
Hace ya más de un año de todo y me sigue extrañando que todo pase, como si en algún momento todo no hubiera pasado. El cuentakilómetros no miente, es un reloj de mi vida. Seguramente ese entonces en el que todo no pasaba era la infancia, sin pasado ni futuro; pero, ¿acaso no vivimos sólo en el presente muchísimo más de lo que creemos? Únicamente estos ratos de introspección, o una ráfaga de nostalgia, de experiencia mal digerida.

20 de Diciembre Es preciso que Sísifo tenga pasión. Albert Camus

19 de Diciembre ¿Y qué será de este diario sin destino? Se apagarán sus palabras que ya bullen en mi cabeza de los días del próximo año en que no habrá diario. Tantas cosas que he dicho en él... Casi todas seguramente tristes, cosas que sólo contribuyen a deprimir al planeta.

18 de Diciembre Los últimos días de este trimestre. Se posan los años unos sobre otros. ¿Hacia dónde? Nada importa demasiado y el tiempo se aplasta sin acusar desgaste alguno. Es él mismo el que se renueva destruyéndonos...

17 de Diciembre OJOCIEGO

16 de Diciembre Un alumno ha conseguido unos resultados asombrosos. Les planteé copiar una cabeza clásica en arcilla, a la misma escala, y no sólo ha logrado darle proporción y movimiento sino alma. Ese trozo informe que trajeron en un bloque inspira la sensación de estar sintiendo algo, esa extraña melancolía de las esculturas griegas, como presas en sí mismas.
A partir de un momento dado decidí no tocarla, solamente suministrarle indicaciones verbales. Pero, luego, he tenido que intervenir en las esculturas de los otros y me ha sorprendido la facilidad con que se arreglaba lo deforme y me he quedado confuso con respecto a mis ideas sobre la belleza. ¿Está en la mano de cualquiera? Al menos de algunos, en realidad de muchos más de lo que uno piensa... Si no es decididamente algo inaccesible: ¿qué tengo que pensar ahora?

15 de Diciembre ¡Cómo se aplasta el tiempo sobre sí mismo! Al releer el diario del año pasado ya en el libro suena a otro que ya no soy yo. Las cosas que me pasaban, preocupaban o divertían… En qué poco tiempo se hace ajena a uno mismo su propia vida. ¿Era yo aquel? ¿En qué sentido puede uno afirmarse ante algo que ya no es él, algo que ya no sería capaz de escribir por falta de pasión o energía?
Estamos abocados a una caducidad informe, a una mutabilidad en la que se derrumba tanto que nos parecía crucial.
En el momento en que te lees como a otro es cuando puedes ver cosas que antes no veías, una mirada de verdad externa, cosas incluso positivas, pero como de otro… ¿puedes apropiarte de ellas?¿no son de otro, del que eras?

14 de Diciembre Me dicen que Stelarc se ha colocado finalmente la tercera oreja en un antebrazo. Hará dos años desde que le oímos explicar el proyecto y desde que, luego, en el bufete, nos pidiera disculpas por golpearnos con el codo del brazo que, hoy, alojará la nueva oreja. Entonces, en fotografía del laboratorio donde la cultivaban, tenía un aspecto calamitoso, podrida, informe. Espero que ahora tenga mejor pinta.

13 de Diciembre En esta soledad endurecida por el frío se esculpen los edificios frente a esta ventanita bajo la cual he colocado, ahora, el ordenador. Los bloques se extienden hacia el horizonte de lo que podría ser una ciudad cualquiera en cualquier lugar del mundo.
Hace falta imaginación –la imaginación del hombre- para considerar este mundo apasionante. Gran parte de la infelicidad viene a quien pretende vivir con pasión.
Adelantándose a la navidad tres hiladas de luces de colores intermitentes enmarcan sendas ventanas a lo lejos. Son un apunte indeciso y extraviado, un signo en la noche incapaz de remitir a lo que indica: ilusión, calor, amor… sin embargo laten contra el vacío sideral, sin más construcción delante, palpitan frente a una niebla embrujada que viene del polo norte.

12 de Diciembre Lutero aspira a la santidad. Después de tantos secretos que le he guardado va y me oculta este, un proyecto, que podría ser el más alto que ha acometido, hasta que es casi una realidad. Lo intento defender en las páginas de los futuristas utópicos y un ser, no sé si cándido o sarcástico, me defiende como el mejor candidato a dirigirlo. Es muy gracioso. Alega que yo soy el más indicado para el puesto por ser tan buen artista, poeta y persona. No puedo menos que sentirme halagado aunque sea de burla. Desde mi pequeñez que se acuerden de mí aunque sea para una quiniela de la mofa es mucho. Contesto que yo no puedo dirigir nada porque estoy soldado a este sitio, que soy funcionario de carrera.

11 de Diciembre Me manda un mensaje el editor comunicándome que ya está el libro del blog del año pasado, Nevermore. No podré verlo hasta el viernes. Otra vez me pongo alegre.
Hay algo impresionante que ocurre con las ediciones y es ver la multitud de libros iguales, apilados en cajas de cartón o en paquetes... Imaginarme no sólo el libro cosido y encuadernado sino los cientos de volúmenes idénticos. En otras ocasiones, al entrar en alguna bodega editorial, he sentido una mezcla extraña de sentimiento de poder y de violación, de poseer un ejército infinito de mis palabras prestas a extenderse por la faz de la tierra y un gole de viento que sacude mis secretos al aire, desnudos.
Sale ahora, cuando faltan 20 días para que acabe este otro diario tan secreto, comparado con el otro, este que casi nadie transita quizá por mi propio deseo. Con el otro se creó un revuelo en la ciudad. Nadie tenía un blog entonces y muchísima más gente de la que yo esperaba me asaltaba para hablarme de él, para decirme que se había enganchado al menos un tiempo, que era apasionante y morboso ver mi intimidad y a los personajes, que muchas veces eran ellos mismos. Creo, con poca modestia, que supuso una pequeña conquista para la libertad en nuestra ciudad aunque todo estuviera en tono de parodia y en género caricaturesco. También nos hizo sentirnos personajes literarios de la novela que era nuestra propia vida.
Yo me quedé con lo íntimo sentimental que fue lo que quise desarrollar en este, apuntes obligados de los 365 días del 2007. Realmente el título de este no le corresponde, Del payaso y el esqueleto era el personaje de Nevermore, no en vano la serie de dibujos que incorpora el libro es la de Suite del payaso y el esqueleto.

10 de Diciembre De pronto un día das una clase magistral. Hablas sin parar pero con sentido, con palabras ajustadas y certeras, con ejemplos que les conmueven, sin pararte a pensar que ya no crees en la mayoría de las cosas que defiendes como altas, como dignas de ser transmitidas, y luego te pones a dibujar un ejemplo y ves el dibujo hermoso, suelto, proporcionado y expresivo y llegas a pensar que saber dibujar es algo importante…
El caso es que, seguramente, esa prestancia docente se deba a algo externo, a que algo fuera de ese aula te ha revitalizado.

9 de Diciembre Qué extraña mi sensación de misantropía estos días. Sólo se realizaba en mi soledad… Iba dándole vueltas por la calle, en el coche, solo en casa… y luego bastaba con cruzarme con alguien por un pasillo para verme cederle el paso, sonreír al dar los buenos días, dejar colarse a alguien en la cola del supermercado, desvivirme con las dudas de un alumno… Tal vez el cretino sea yo.

8 de Diciembre He pasado unos cuantos días en los que me he sentido cansado de las palabras. Ha sido la primera vez que creo recordar. Nunca me había pasado. Sí, a veces, muchas veces he dejado libros, géneros enteros incluso, pero nunca había sentido este hartazgo de las palabras como sí lo he sentido, muy a menud,o de las imágenes. Sin embargo aquí estoy, otra vez en el diario.

7 de Diciembre Salimos de la única exposición que hemos visto en esta pequeña ciudad del exilio que se parece al arte contemporáneo al que estamos acostumbrados. Lejos de disgustarme verla aquí me agrada. Me doy cuenta de que aunque estoy en marcha atrás soy mucho más (post)moderno de lo que creo, que aunque recule todavía estoy a años luz por delante de casi todos, no en vano he sido lo que he sido.
Al salir reflexiono sobre lo crudo. Le digo a ella que esas obras están bien pero son decorativas. La única que trasciende es la que toca lo crudo, lo que aún no está cocinado para ser digerido. Creo que en eso está mi actividad artística, en esa dimensión de lo crudo.

6 de Diciembre Viene Gustavo de visita. Le digo que hace ya tanto de lo de Salamanca que parece que hubiera sido sólo un instante, una cosa cada vez más infantil… ¿Qué son cinco años en la vida de un hombre…? Una eternidad en el momento, una nada después. Cuando se tienen 37 años lo que uno hizo con 21 o 22 empieza a perder nitidez, sentido, a ser como de un otro que está sepultado en uno mismo… Sin embargo no lo acabas de superar, sólo parece que cayera en desgracia, en un saco olvidado… Con la edad uno empieza a conjugar los deseos de perduración con los de olvidar, con los de desentenderse de todo, darlo por vencido, tirado al estercolero del tiempo… Seguramente me dirán que todo está ahí construyéndote… Pero cómo será la ancianidad profunda, acaso un darte todo igual a ratos y, a ratos, recordar, con ilusión, con cansancio, sin fe, con vergüenza por la ingenuidad de la pasión por haber vivido así, como si todo fuera para siempre, con la mirada acortada, sin más perspectiva que la del fin.

5 de Diciembre Estoy leyendo un libro de Camus que es casi un diario, se titula Carnets. Son anotaciones, a veces un paisaje, las notas esquemáticas para escribir El extraño, o el Calígula...
Todo Camus me sobrecoge de tal manera que me imposibilita para leerlo de continuo. Debe madurar en mí cada trozo de su obra que voy cogiendo. Contaba 21 0 22 años cuando escribía semejantes cosas, el Calígula creo que fue concluido a sus 27 años.
Se queja a veces en Carnets, de los demás, de todo lo que esperaba de la amistad y con lo que se debe contentar. Es sobre todo la intensidad, creo que se trata de la intensidad intelectual con la que él quería afrontar la vida y que es difícil compartir, encontrar siquiera algún interlocutor... y pienso si no será toda la labor mental, al fin, un impulso ingenuo, un enamoramiento...

4 de Diciembre Hoy he hecho una cosa totalmente insólita. Mientras caminaba solo por la calle he entrado en una tienda y le he preguntado a una señora si tenía narices de payaso.

3 de Diciembre En medio de un barrio que ha crecido desde un solar hasta ser el centro comercial de la urbe, en una casa pequeñita, en un bajo con un ajado cartel de cartón, reside una compañía teatral compuesta por ella y él, una pareja, La Tremolina. Su atuendo, los lugares en los que los encontraba, pergeñaban en mí una fantasía de isla de bohemia muy doméstica.
Coincidí con ellos en el Ulipismo y en la Liebre libre. No sé casi nada de ellos, sólo que pasan los años y, al vivir al lado, a veces nos decimos adiós y a veces no, y que parece que siguen moviendo la bola de sus sueños, su teatrillo de calle o de salón, guiñapo o marioneta, quizá ya con algo más de rictus.

2 de Diciembre ¿Por qué me alegran tanto estas cosas? Es natural me digo luego. Verte en un libro, en la prensa... Es normal que haga ilusión, pero entonces por qué me parece que no debería hacérmela... Íntimamente debo percibir que es una dependencia de algo falso, de un espejismo, de algo que no tiene que ver con mi labor, con ese tejido en el que voy leyendo el mundo y que tejo sólo en soledad...
En una ocasión mi hermano me dijo que mi vida no podía depender de esas cosas. Es cierto. Es absurdo hipotecar tu vida a tu visibilidad. Pero ni una cosa ni la otra, ¿no?
Lo extraño es que con la poesía o con el arte se hagan fiestas pues, como ya han dicho los grandes, ese esplendor se hace con las ruinas.
Larsen me envía fotografías de banderolas que penden de las farolas de la ciudad en las que sale el libro de los poetas... ¡qué raro! Tanto como salía últimamente el viento en mis poemas y ahora mi nombre al viento... ¡Qué intemperie!

1 de Diciembre "Tengo en mis manos la antología de las nuevas voces, veo que tu semblanza en la introducción es la más copiosa(...), posas para el retrato igual que nuestro amigo A. T. (qué fue del libro de los escritores secretos) con la mano sujetando el rostro y la sonrisa del cínico.
Los poemas ya los había leído en el libro de las enumeraciones y los del ser para la nada (sic)(Sartre???) me los habías dejado en unos folios, no conocía el de la revista pararelo dedicado a tu hijo... Volveré a releerlos. Con esta publicación ya pasas a ser, de una vez por todas, un escritor secreto siempre mejor que discreto.
Espero tu dedicatoria...tu fiel lector.
Larsen. "

30 de Noviembre Nuevas Voces Poéticas

29 de Noviembre Se me hiela la sangre. Hacen una colecta para alargarle la vida y se va a morir. Tiene cuatro años y medio. Lo veo en el periódico y hay una foto de él sentado sobre su madre, pelo rubio y unos tirabuzones a ambos lados de la cabeza, la mirada franca y tranquila de la infancia. Le veo igual que mi hijo, esos mismo rizos y casi no puedo contener el llanto.

28 de Noviembre Volvemos al paseo bellísimo de Briñas. Es un día feo, gris, ventoso, frío y todavía hay hermosura en la ribera de ese río: las viñas, la montaña y el agua. Seguimos caminando hasta el final del pueblo y allí ya la orilla se vuelve salvaje. Los esqueletos de los árboles mantienen una graciosa hoja ocre en la punta de cada rama y, más allá, otros están anidados de muérdago. Todos se ríen de que quiera comprar una casa en el campo y desconozca casi todas las plantas, los nombres de las flores, los arbustos y los árboles. Y yo contesto que precisamente por eso la quiero. El caso es que la otra parte la encontramos más hermosa, la que está cuidada por los habitantes, la que está ajardinada y esa es la cuestión: no dejamos de ver la naturaleza como un jardín, como una decoración, como un fondo para figuras.

27 de Noviembre Tiene todo el aire reluctante de las exposiciones contemporáneas: Silencio herido por sonidos huérfanos, por residuos de grabaciones de vídeo, extravíos, polvo en suspensión, paneles de aglomerado repintados, falsas arquitecturas para la nadería del arte contemporáneo. Todo esto ya no sirve para nada.
Bajamos al fondo donde las mejores fotografías documentales del año se muestran. La fotografía sigue igual, en su límite, en su marco, es decir, básicamente los premios mundiales son para el contraste, que no es otra cosa que mostrar a la vez lo que siempre se da lejos en el tiempo o el espacio. Y realmente lo que apreciamos son los valores estéticos como una teatralización de la realidad, es decir lo ideal en lo documental. Unas mujeres bellísimas en un descapotable pasean por el Líbano destruido...
Sin embargo otra es la más impactante. Un retrato de pareja, de cuerpo entero, una boda de un infante de marina estadounidense con la que parece su novia de toda la vida. Un flash perfecto y un color saturado sobre un fondo de estudio. Todo muy clásico menos el hecho de que él tiene la cabeza totalmente destruida y vuelta a construir como un injerto toda ella.

26 de Noviembre Ya despierto me paré a escucharle detrás de la puerta. Repetía ensimismado a media voz: Papaaaá..., papaaaá... No sé si lo hacía conscientemente, si yo le había venido a la mente sin más..., ¿por qué me llamaba? Seguramente porque sí, todo en él es misterio. Nada en él precisa justificación.

25 de Noviembre Voy a entregar mis méritos a la administración y la funcionaria, de mi edad, ni corta ni perezosa, empieza a leer y a opinar sobre ellos: Lee los títulos de los artículos, opina sobre mis poses ante los fotógrafos de la prensa, incluso resalta que en una reseña a una exposición antigua se ve que era más joven... A medida que va hurgando me voy volviendo más tímido, me va dando más vergüenza que se vea el que he sido... No sé si es que no me identifico con lo que he hecho o que se trata de un rubor normal, de que todo eso lo he hecho con lo más íntimo y que mi propia ambición espiritual es en sí un desnudo.

24 de Noviembre A veces puedo llegar a pensar que soy muy inteligente, que he sido muy inteligente; pero de una inteligencia triste.

23 de Noviembre Entra en el césped y se detiene. Un cuadro de palomas grises dormitan al sol frío de este noviembre. Avanza un milímetro y ellas se separan otro milímetro. Él calibra la distancia a la que ellas le permiten observarlas. Se vuelve y me mira, como en esos pequeños obstáculos que encuentra en el suelo y que al darle yo la mano puede salvar con sus pasitos balbucientes. Es un cuadro paralizado pero a la vez tenso, todo unido y a la vez separado.

22 de Noviembre Yo tengo la teoría totalmente opuesta. De hecho al tal Santamaría no le he oído nombrar en mi vida, así que su éxito o es muy menor o muy local, en todo caso circunscrito a la extensión de su pasarela. Además te equivocas con unos de tu lista, los dadaístas iban perfectamente trajeados y muchos de los artistas o escritores mejores pasan por ser personas de aspecto y vestido normales.
Desde la bohemia los más acicalados eran los peores escritores o pintores, es directamente proporcional a la escasez de talento, cuanto menos tienes más debes mostrar a primer golpe de vista que eres o te crees una artista. El auténtico artista lo oculta porque le da vergüenza serlo, porque el arte se hace de lo íntimo. Un abrazo
Bruno
(De un comentario al blog de Javier Menéndez Llamazares)

21 de Noviembre Un mal libro pone en cuestión la literatura entera.
Paco Umbral

20 de Noviembre Ella fuerza a que Darío empiece a dibujar. Yo inconscientemente me resisto, siempre lo pospongo excusándome en su inconstancia. Hace que le compremos ceras de colores y ha empezado a trazar líneas y a disfrutar unos minutos con ellas. Varias veces le he dicho en broma que no quiero que sea artista, que a lo sumo fuera músico... pero el problema es otro, soy yo el que dibujando con él acabo dibujando solo y, tal vez, no quiera.

19 de Noviembre Me dicen mis alumnos mirando sus esculturas que dudan que eso sea arte. Yo les digo que bastante milagro es que de esa masa informe de barro o escayola salga eso, una forma, algo que nos recuerda a una persona, a unos sentimientos incluso en su expresión... Y no sé por qué me meto con los críticos de arte y les declaro que ellos eligen, valoran... pero que el peor de los artistas es una persona más realizada que ellos porque ha vivido ese milagro de dar forma a lo informe, de dar belleza a lo feo...
Al día siguiente me dicen que van a hacerse unas camisetas en las que ponga: "Los críticos de arte no saben dibujar".

18 de Noviembre De viaje voy escuchando las explicaciones que dan del libro del Papa Benedicto. A forma de resumen alguien concluye con que se pone en cuestión la supremacía de la razón sobre los sentimientos, como dando por clausurada la modernidad, todo el proyecto ilustrado.
Me impresiona la frase pues en una reseña que me hicieron sale una frase muy parecida dicha por mí en la prensa. Era algo así como que en lugar de la razón nuestra única arma son los sentimientos, si no recuerdo mal.
A un lado de la carretera veo un ramo de flores, muy vivas, recientes, con su envoltorio intacto. Alguien murió ahí no hace muchos días. Me extraña que exista esa costumbre de depositar flores en el sitio del accidente pero más tarde me doy cuenta de que realmente es un lugar muy simbólico también. Lo habitual es honrar el cadáver que es donde estuvo la persona toda su vida, pero esa cuneta es el sitio donde cuerpo y alma se despidieron, donde se marchó el ánima que anima el cuerpo.
Decían, no obstante, los existencialistas: "Soy mi cuerpo". Entonces, ¿qué es eso otro que se va?

17 de Noviembre En una esquina nos paramos y me dice el bueno de Lutero: "¿Querrías escribir un blog el próximo año para los futuristas utópicos?"

16 de Noviembre Al despedirme de mis padres pongo la cara del niño en la suya para que lo besen. Luego me paso toda la noche soñando con que mi padre coge al bebé y lo alza en sus brazos y lo besa insistentemente. Después, ya despierto, empiezo a cavilar sobre ello, a remover entre mi memoria a ver si encuentro algún recuerdo en el que él me besara así a mí de niño.

15 de Noviembre Juntando méritos para el concurso de traslados me doy cuenta de lo obsoleto de mi currículum. Hace tiempo que ya no me piden en ningún sitio más que un resumen de, a lo sumo, diez líneas... Y me pregunto entonces para qué hago nada más.
En mi enlutada agenda moleskine llevo anotando sucesivamente el empeño no resuelto de actualizar el currículum completo; y más que una gestión administrativa es ya algo así como una pulsión autobiográfica con los hitos de cosas que hice con toda la ilusión y que se quedan aplastadas entre las líneas de un currículum que ya nadie consultará.

14 de Noviembre Por cierto que, como si supieran que la citaba en el artículo del otro día, cada poco ponen aquí, en un canal, El Cielo Protector de Bertolucci y la veo a trozos. Me parece mejor incluso la película que la novela: sólo ya esos ambientes, esos paisajes, esos personajes secundarios y la forma de mover la cámara...; creo que tiene un montaje existencialista, si eso fuera posible: el sol de los ocasos dorando los montículos de un suelo pedregoso, el barro desecho, las panorámicas que van desde los asuntos de la pareja a un desierto en cuyo fondo corren jinetes sobre camellos insignificantes, una delicia, un genio...

13 de Noviembre "¿Por qué no te callas?" (El Rey). ¿Se hará un clásico como el de que se callen coño de Tejero?

12 de Noviembre Antes de que amaneciera apareció en la mancha de luz de los faros del coche, a unos seis metros de altura, un águila. Vi como plegaba las alas dos veces. Parecía ralentizada. Fue de una gran teatralidad. El pájaro debía tener una envergadura colosal, al menos un metro cada ala, tal vez no era un águila. Parecía de cartón, pardo, ocre, terrorífico y majestuoso. Como yo iba tan rápido debí pensar que me estrellaría contra él porque me salió más que una exclamación una maldición.

11 de Noviembre Últimos pasajes a la diferencia

10 de Noviembre Me doy cuenta de que todo forma parte de una misma cosa. La exposición más olvidada, el dibujo más perdido, el articulo menos leído, la hoja del diario menos transitada... poesía ensayo, novela o arte todo es parte del libro -del mundo- que se escribe en mi cabeza. En él hay una ciudad, siempre es la misma, un hombre, un miedo, una soledad, un deseo de belleza, un deseo de huida, un sentido de plenitud y un sentido siniestro de existir.

9 de Noviembre En un momento dado nos paramos. El niño se queda mirando hacia otro sitio. Lutero dice: "A veces si que se parece a ti. Tiene una mirada de profunda melancolía".

8 de Noviembre Una noticia ha sobrecogido a la ciudad. Un bólido loco ha asesinado a la escultura de Andancio. No creo que el tal bólido fuera el que ponderaran los tontilocos futuristas, claro que tampoco el gigante deforme de Andancio era la Victoria de Samotracia. Descanse en paz.

7 de Noviembre Es demasiado. Resulta que hay un poeta que, con toda seriedad, nos propone errores ortográficos que fusionan dos palabras. Por ejemplo: "Biolento", "Cavayo", "segúndos". ¡Madre mía! No cambia nada, qué bohemia...

6 de Noviembre Paso por el parque y veo y oigo a una mujer que le muestra a una anciana una fotografía. Le dice que tiene que conocer al retratado, que piense, que recuerde... que es un hijo suyo.

5 de Noviembre Le enseño a mi padre mis zapatos nuevos. Son unos zapatos de ante que describen arabescos, perforaciones en dibujos circulares. Le digo que me acuerdo de ir a misa en San Sebastián y que, como todos los asientos estaban ocupados, él juntaba los pies calzados con unos zapatos como esos y me mandaba sentarme en ellos. Yo debía ser muy pequeño, cinco o seis años, porque cabía en esos zapatos.

4 de Noviembre Uno lee a Antonio Machado y da por supuesto que todo en su literatura ha de ser genial, como si no le hubiera costado nada unir desde la nada esas palabras. Esto ocurre porque es para nosotros ya un personaje, una estatua. Pero me doy cuenta de que para que todas esas palabras se junten así, con forma y sentido, ha de darse un puro milagro.
Incluso nadie se apena ya de que se le muriera la mujer que era una niña, esa vida truncada, porque todo lo vemos ya como cosa de personajes de esa novela que es la historia de la literatura; es más, aun pensamos que todo debía ocurrir así, como ocurrió, para que esa obra fuera la que es, y no es así, eran personas y las cosas podían haber pasado de otro modo y ser más felices.

3 de Noviembre Planeo un viaje al otoño pero se me olvida el libro de Antonio para ir leyéndolo por el camino en voz alta. Nunca hemos hecho una cosa así, ir recitando en el coche. Además escojo la maragatería atraído por el cocido sin pensar que toda esa zona está pelada de arboleda y no podremos contemplar la naturaleza otoñal.
El día antes le hice una canción a Darío sobre Casa Flor que era donde íbamos a comer y estuvo todo el rato muriéndose de risa cuando se la cantaba, no sé por qué, le hacía gracia aunque no entendiese el contenido de la letra.
Subimos a Foncebadón, una cruz de hierro hasta donde llegan los peregrinos con gran devoción. Allí está la ermita totalmente grabada con sus inscripciones. Gentes de todo el mundo. Por el camino adelantamos a varios, uno va con un petate con rueditas cuesta arriba, otra va a caballo y lleva un carrito con un perro encima... Cojo al niño de la mano y penetramos en un bosquecillo no caduco entre cuyas copas pasan rayos perdidos de sol.

2 de Noviembre En el otro parque todo son castaños y las hojas se van desplomando por días. Le suelto al niño que ya anda desde hace diez días solo y pisa la alfombra crujiente tambaleándose. Las mismas hojas que pasaron meses bailando sobre el viento son ahora un suelo quebradizo.

1 de Noviembre No sé por qué voy a por el libro de Machado y me meto de una sentada Soledades. Tal vez sea por el otoño. No recuerdo ningún año en el que me fijara así en cómo los árboles van volviéndose dorados, cómo dentro de algunos bosques las copas se sincronizan para crear degradados perfectos entre el verde y el oro.

31 de Octubre En la barra de el Cafelito el dueño hace un repaso de personajes estrafalarios que pasaban por delante del establecimiento y que han muerto. Lo cuenta con un desparpajo que no estremece sino que mueve a risa: Ese cayó este verano como un pajarín, el otro, el gitano, empezó a inflarse como un globo y al poco para el otro barrio. Y a este otro lo vi yo ahí la semana antes de cascar y que lo aparcasen en un vertedero por ahí.

30 de Octubre Osel, el niño español al que el mismo Dalai Lama reconoció como la reencarnación de otro lama, ha dejado la vida monástica. Sus padres parecen haber sido unos hippies a quienes todo esto les vino grande.
Los lamas le han quitado la financiación y ya no pagan sus aventuras educativas por occidente. Es normal que aquello que mitificamos como exótico desde aquí vivido allí sea tétrico; pero tengo la intuición de que, en algún momento, tendrá una crisis y este mundo occidental tan ajustado al hombre se le quedará corto, como a todos, entonces él contará con la oportunidad de saberse la reencarnación de un lama y tal vez, por su propio pie, vuelva a l monasterio.

29 de Octubre He de reconocer que el cementerio ayer estaba muy hermoso, que casi no podía sentir toda la angustia que la muerte proporciona. Solamente me quejaba una y otra vez a ella por traer a un niño tan pequeño a semejante sitio. Ya sé que él no se daba cuenta de nada, que era a mí al que asaltaba el temor más grande, el que siempre me hizo dudar de traerle al mundo, el de que él también algún día sea un cadáver.
Pero el cielo despejado y su propia alegría fueron trayéndome la idea que en su día me convenció, la de que por vivir esta vida merece la pena...

28 de Octubre ¿Por qué están los árboles así? Así de incendiados de otoño, inundadas de amarillo las hojas que al poco han de caer...

27 de Octubre Me quejo del cambio horario pero cuando descubro por la carretera el amanecer me alegro. Surgen al horizonte unas grietas anaranjadas y, más tarde, un cielo alto, acolchado de nubes inmensas. Por momentos hasta deja de importarme esta tortura. El viaje es la purificación.

26 de Octubre No sé por qué lo hace. No tenía por qué escribir nada sobre él ni para bien ni para mal. Supongo que se trata de puro cinismo, del cinismo como un entretenimiento existencial.
Llego por casualidad. Escribe un texto en su blog animando a nuestro amigo enfermo -no sé siquiera si él le conoce personalmente- y en un primer momento me parece bien, al margen de su afectación, de su superioridad moral de vencedor de pasadas enfermedades, a pesar de un tono condescendiente y aleccionador la cosa tiene un pase, casi pienso en llevárselo a mi amigo; pero, por azar, descubro que ese texto es el refrito de otro con el que quiso animar a otro enfermo en el 2003. En algunas frases sólo se toma la molesta de sustituir al otro por este. En un caso así, de salud, una picaresca así es peor que algo inmoral, no tiene nombre.

25 de Octubre Hace tiempo salía como un cadáver de sí mismo. La cara retraída hasta la calavera, ausencia de varios dientes, pelo cano, escuálido, en una banqueta en medio del escenario, tras una guitarra... Y ahora se presenta por los platós como un personaje con la cabeza caída frente a la cámara, mostrando el cogote, una melena ahora revitalizada, de color castaño, larga. Está algo más gordo, con mejor aspecto, y locuaz habla de su tonada de la chica de ayer, como algo que le supera, como algo conmovedor que hizo además de su conmovedora ruina. Y es oírla y aparecer un tiempo en el que las canciones conmovían esa existencia desgarrada y pasional de la adolescencia, y la traen aquí.

24 de Octubre Me gustaría dejar de escribir. Estoy cansado, pero me hace bien. Veo que me cura.

23 de Octubre El vacío. Ese vacío del que habló mi padre en la muerte de su madre. En medio del funeral se le atragantó un llanto de apenas unos segundos, un llanto que arrastró el de mis hermanas en aquella bóveda silenciosa frente a la caja. Era un poco extraño, un hombre que ya pisaba el umbral de la ancianidad llorando por una mujer que ya estaba tan fuera del mundo.
Después dijo que aunque ya no necesitaba a su madre para nada había sentido un vacío tan grande.
Siempre me chocó ese término de necesidad, me parecía un rasgo de egoísmo pero veo que es en él precisamente en el que cobra valor el amor existencial.

22 de Octubre Han sido tres días horribles. Con la noticia me sentí de pronto muy cansado y la lentitud se apoderó de mis movimientos. Luego, al verla tan bien, se despejaban los nubarrones y me olvidaba del miedo y más tarde tenía mala conciencia de olvidarme y a la vez quería olvidarme de la incertidumbre... Uno no sabe si prepararse para lo peor o no anticiparse y al final acaba haciendo las dos cosas y confundiéndose.
Al fin un buen presagio me hacía estar tranquilo pero luego un día muy cansado, con el viaje y mil y una complicaciones, me hicieron empezar a verlo todo negro y viví unas horas extrañísimas en las que sentí todo el mundo, el planeta, el universo con un vacío enorme, indescriptible, como si no pudiera ni siquiera posar la mirada en él, y empezaba a intentar establecer en mi mente recuerdos nítidos de ella y no podía. Jamás he visto el mundo así como en esas horas cuando ella estaba en un espacio inexplicable, como si mi mente trabajase con una zona desconocida por mí, ingobernable que iba arrasando todas mis certidumbres.
Y sin embargo en el momento en el que una llamada telefónica dijo que todo estaba bien esa herida se cerró a una velocidad imperceptible y todo ese abismo me parece no haberlo contemplado nunca.