Bruno Marcos

11 de Diciembre Me manda un mensaje el editor comunicándome que ya está el libro del blog del año pasado, Nevermore. No podré verlo hasta el viernes. Otra vez me pongo alegre.
Hay algo impresionante que ocurre con las ediciones y es ver la multitud de libros iguales, apilados en cajas de cartón o en paquetes... Imaginarme no sólo el libro cosido y encuadernado sino los cientos de volúmenes idénticos. En otras ocasiones, al entrar en alguna bodega editorial, he sentido una mezcla extraña de sentimiento de poder y de violación, de poseer un ejército infinito de mis palabras prestas a extenderse por la faz de la tierra y un gole de viento que sacude mis secretos al aire, desnudos.
Sale ahora, cuando faltan 20 días para que acabe este otro diario tan secreto, comparado con el otro, este que casi nadie transita quizá por mi propio deseo. Con el otro se creó un revuelo en la ciudad. Nadie tenía un blog entonces y muchísima más gente de la que yo esperaba me asaltaba para hablarme de él, para decirme que se había enganchado al menos un tiempo, que era apasionante y morboso ver mi intimidad y a los personajes, que muchas veces eran ellos mismos. Creo, con poca modestia, que supuso una pequeña conquista para la libertad en nuestra ciudad aunque todo estuviera en tono de parodia y en género caricaturesco. También nos hizo sentirnos personajes literarios de la novela que era nuestra propia vida.
Yo me quedé con lo íntimo sentimental que fue lo que quise desarrollar en este, apuntes obligados de los 365 días del 2007. Realmente el título de este no le corresponde, Del payaso y el esqueleto era el personaje de Nevermore, no en vano la serie de dibujos que incorpora el libro es la de Suite del payaso y el esqueleto.

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