Bruno Marcos

4 de Noviembre Uno lee a Antonio Machado y da por supuesto que todo en su literatura ha de ser genial, como si no le hubiera costado nada unir desde la nada esas palabras. Esto ocurre porque es para nosotros ya un personaje, una estatua. Pero me doy cuenta de que para que todas esas palabras se junten así, con forma y sentido, ha de darse un puro milagro.
Incluso nadie se apena ya de que se le muriera la mujer que era una niña, esa vida truncada, porque todo lo vemos ya como cosa de personajes de esa novela que es la historia de la literatura; es más, aun pensamos que todo debía ocurrir así, como ocurrió, para que esa obra fuera la que es, y no es así, eran personas y las cosas podían haber pasado de otro modo y ser más felices.

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