Bruno Marcos

3 de Noviembre Planeo un viaje al otoño pero se me olvida el libro de Antonio para ir leyéndolo por el camino en voz alta. Nunca hemos hecho una cosa así, ir recitando en el coche. Además escojo la maragatería atraído por el cocido sin pensar que toda esa zona está pelada de arboleda y no podremos contemplar la naturaleza otoñal.
El día antes le hice una canción a Darío sobre Casa Flor que era donde íbamos a comer y estuvo todo el rato muriéndose de risa cuando se la cantaba, no sé por qué, le hacía gracia aunque no entendiese el contenido de la letra.
Subimos a Foncebadón, una cruz de hierro hasta donde llegan los peregrinos con gran devoción. Allí está la ermita totalmente grabada con sus inscripciones. Gentes de todo el mundo. Por el camino adelantamos a varios, uno va con un petate con rueditas cuesta arriba, otra va a caballo y lleva un carrito con un perro encima... Cojo al niño de la mano y penetramos en un bosquecillo no caduco entre cuyas copas pasan rayos perdidos de sol.

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