Bruno Marcos

5 de Noviembre Le enseño a mi padre mis zapatos nuevos. Son unos zapatos de ante que describen arabescos, perforaciones en dibujos circulares. Le digo que me acuerdo de ir a misa en San Sebastián y que, como todos los asientos estaban ocupados, él juntaba los pies calzados con unos zapatos como esos y me mandaba sentarme en ellos. Yo debía ser muy pequeño, cinco o seis años, porque cabía en esos zapatos.

No hay comentarios: