Bruno Marcos

27 de Noviembre Tiene todo el aire reluctante de las exposiciones contemporáneas: Silencio herido por sonidos huérfanos, por residuos de grabaciones de vídeo, extravíos, polvo en suspensión, paneles de aglomerado repintados, falsas arquitecturas para la nadería del arte contemporáneo. Todo esto ya no sirve para nada.
Bajamos al fondo donde las mejores fotografías documentales del año se muestran. La fotografía sigue igual, en su límite, en su marco, es decir, básicamente los premios mundiales son para el contraste, que no es otra cosa que mostrar a la vez lo que siempre se da lejos en el tiempo o el espacio. Y realmente lo que apreciamos son los valores estéticos como una teatralización de la realidad, es decir lo ideal en lo documental. Unas mujeres bellísimas en un descapotable pasean por el Líbano destruido...
Sin embargo otra es la más impactante. Un retrato de pareja, de cuerpo entero, una boda de un infante de marina estadounidense con la que parece su novia de toda la vida. Un flash perfecto y un color saturado sobre un fondo de estudio. Todo muy clásico menos el hecho de que él tiene la cabeza totalmente destruida y vuelta a construir como un injerto toda ella.

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