Bruno Marcos

26 de Noviembre Ya despierto me paré a escucharle detrás de la puerta. Repetía ensimismado a media voz: Papaaaá..., papaaaá... No sé si lo hacía conscientemente, si yo le había venido a la mente sin más..., ¿por qué me llamaba? Seguramente porque sí, todo en él es misterio. Nada en él precisa justificación.

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