Bruno Marcos

28 de Agosto Vamos al mercado cubierto de el Conde. Tienen estos mercados algo de alegre y luctuoso. La convivencia y la actividad parecen estimulantes pero luego veo tanta casquería, casi la única que existe, puestos dedicados exclusivamente a eso y me pongo siempre existencialista. Están todos los recortes de la carnicería: Orejas, lenguas, narices y, sobre todo, sesos, cerebros de una pieza, grandes y pequeños, de corderos y terneras, intactos, posados como una escultura brutalista, como una probable escultura mía de hace siete u ocho años.

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