29 de Agosto Empieza a morir el verano. Es una de mis épocas preferidas del año. No sé si en todas las ciudades pero al menos en la mía se recupera el amor por la ciudad, a medida que la gente vuelve de sus vacaciones las calles cobran una vitalidad ahogada en el estío. Son los comienzos del otoño.
Antes decían que era deprimente. Creo que se refieren ya al momento del frío implacable, de la reclusión. Pero este lapso, imperceptible casi, de días calurosos aún con la ciudad repleta de gentes que se tiran a las calles, en los que te vuelves a encontrar con amigos, en los que surgen proyectos renovados, entretenimientos para pasar la vida; me revitaliza hasta el punto de concebir el verano como un desierto realmente.
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