Bruno Marcos

10 de Junio No hay dos amaneceres iguales. Hoy sale la niebla como si no se diera cuenta de que ya es casi verano. Está caída por el suelo. Almacenada en cada hondonada como un lago de leche. Un hilo largo de ella cruza la carretera y trepa por la colina. Parece que se hubiera desplomado el cielo y quedasen sus trozos por ahí repartidos, huérfanos.
Al final llego a este gran río y es todo el un gusano inmenso y descomunal hecho de nube. Lo atravieso sin la seguridad de que todo lo otro sea real y haya existido.

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