2 de Diciembre ¿Por qué me alegran tanto estas cosas? Es natural me digo luego. Verte en un libro, en la prensa... Es normal que haga ilusión, pero entonces por qué me parece que no debería hacérmela... Íntimamente debo percibir que es una dependencia de algo falso, de un espejismo, de algo que no tiene que ver con mi labor, con ese tejido en el que voy leyendo el mundo y que tejo sólo en soledad...
En una ocasión mi hermano me dijo que mi vida no podía depender de esas cosas. Es cierto. Es absurdo hipotecar tu vida a tu visibilidad. Pero ni una cosa ni la otra, ¿no?
Lo extraño es que con la poesía o con el arte se hagan fiestas pues, como ya han dicho los grandes, ese esplendor se hace con las ruinas.
Larsen me envía fotografías de banderolas que penden de las farolas de la ciudad en las que sale el libro de los poetas... ¡qué raro! Tanto como salía últimamente el viento en mis poemas y ahora mi nombre al viento... ¡Qué intemperie!
1 comentario:
Es curiosa esa pequeña vanidad incontrolable, la del autor.
Curiosa, pero inofensiva.
Enhorabuena por la publicación.
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