16 de Diciembre Un alumno ha conseguido unos resultados asombrosos. Les planteé copiar una cabeza clásica en arcilla, a la misma escala, y no sólo ha logrado darle proporción y movimiento sino alma. Ese trozo informe que trajeron en un bloque inspira la sensación de estar sintiendo algo, esa extraña melancolía de las esculturas griegas, como presas en sí mismas.
A partir de un momento dado decidí no tocarla, solamente suministrarle indicaciones verbales. Pero, luego, he tenido que intervenir en las esculturas de los otros y me ha sorprendido la facilidad con que se arreglaba lo deforme y me he quedado confuso con respecto a mis ideas sobre la belleza. ¿Está en la mano de cualquiera? Al menos de algunos, en realidad de muchos más de lo que uno piensa... Si no es decididamente algo inaccesible: ¿qué tengo que pensar ahora?
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