8 de Octubre Después de varios días en los que se quedaba hipnotizado contemplando un tiovivo minúsculo instalado en medio de la plaza le monto en un caballo. Elijo uno blanco con la brida roja. Hay que sujetarlo porque es muy pequeño y yo, de pie, al lado suyo, giro con los demás objetos luminosos, el helicóptero, el coche de bomberos o el pequeño descapotable. Desde dentro del movimiento es el mundo el que gira y no se ve apenas la atracción, se ve a los que miran.
Bruno Marcos
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