6 de Octubre Salimos por la mañana. Es un día estupendo. Se da la casualidad de que esta pequeña ciudad ha organizado un maratón cuya meta está a dos minutos de nuestra casa y se da la casualidad, también, de que, entre aplausos, vemos entrar a la última corredora que, al aparecer al fondo de la calle, deja de caminar y, en un último esfuerzo, cruza la enmoquetada línea de meta corriendo. Es sorprendente el recibimiento, no sé si alegórico, además de los aplausos los periodistas se abalanzan sobre ella. Es el triunfo de los perdedores.
Bruno Marcos
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