Bruno Marcos

29 de Septiembre Acepto la invitación para formar parte de la mesa de una conferencia sobre la necesidad de asociarse de los artistas plásticos de la región, pero, luego, me doy cuenta de que no podré estar en la ciudad y me veo obligado a decir que no.
De alguna forma empiezo a cogerle gusto a lo noes y las cancelaciones, me producen un íntimo alivio casi imperceptible. Algunos lo tomaran por debilidad, vagancia o timidez o ineptitud, pero ahora me doy cuenta de que siempre he sentido un poco mi propio deseo de figurar acá o allá como un defecto, como algo que no debería necesitar.
El caso es que si hubiese llegado a hablar de eso habría empezado con un imaginario título: "El Artista, de la bohemia a la precariedad laboral..." Y otra vez me iría al deber ser sin ir a lo que realmente sueño, es decir que prefiero en mi imaginario la bohemia a la profesionalidad artística... Seguro que no me atrevería a decirlo pero...

No hay comentarios: