23 de Octubre El vacío. Ese vacío del que habló mi padre en la muerte de su madre. En medio del funeral se le atragantó un llanto de apenas unos segundos, un llanto que arrastró el de mis hermanas en aquella bóveda silenciosa frente a la caja. Era un poco extraño, un hombre que ya pisaba el umbral de la ancianidad llorando por una mujer que ya estaba tan fuera del mundo.
Después dijo que aunque ya no necesitaba a su madre para nada había sentido un vacío tan grande.
Siempre me chocó ese término de necesidad, me parecía un rasgo de egoísmo pero veo que es en él precisamente en el que cobra valor el amor existencial.
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