7 de Septiembre Muere Pavarotti y me quedo embobado frente al televisor escuchando el portento. Ese cuerpo embotado y estático sobre el que el frac nunca acababa de encajar, esa cabeza ancha de cabellos tristemente ennegrecidos y esas cejas pintadas de los últimos años... Su mirada opaca siempre clavada en un punto fijo y abstruso. Todo el aspecto del panadero que debió ser su padre, panadero y fan de la ópera.
Y sin embargo ese portento de belleza le brotaba en la voz sin más para encantar al mundo como si no le costase nada, sólo ese cierto estatismo no grácil. Al contrario de esos otros tenores que sufren, que parece que fueran a dar a luz entre dolores su voz para acabar pariendo un grito, él cantaba, dejaba fluir la luz en el sonido, como Orfeo. No sé si amansaría las fieras, pero parecía que todo el caos horrible del planeta cobrase orden en él. De su cuerpo torrencial de pan manaba la belleza entera. Ante su muerte uno tiene la sensación real de que el mundo verdaderamente pierde mucho.
1 comentario:
De más joven solía decir que daría unos años de mi vida por cantar, sólo una vez, Caruso, como lo hacía él. Leyéndote hoy se que lo deseaba para poder nombrar mi propio caos.
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