4 de Agosto Mientras ella cocina un corderito lechal les digo que si los humanos tuviéramos un depredador sobre nosotros similar a nosotros el bebé sería un suculento plato para él, al pobre se lo querrían comer a toda costa... Y por eso sueño luego, por la noche, que descubro en el barrio de mis padres un piso donde vivía una familia que fue caníbal. No sé por qué accedo a un piso siniestro y descorro una pared donde aparecen unos murales con calaveras y una voz en off argumenta su tesis que defiende el canibalismo. Más tarde se hace un repaso de lo sabrosas que son todas las partes del cuerpo humano, como si hubiera grandes estudios contrastados sobre el tema y al parecer no se desaprovechaba nada.
Me despierto mínimamente e intento despejarme diciéndome a mí mismo que sólo con despertarme dejaría de vivir algo tan desagradable.
Bruno Marcos
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