26 de Julio Bartleby y compañía, tiene todos los ingredientes de una novela que me debería gustar. Son las notas a pie de página de una narración inexistente sobre escritores que dejaron de escribir. Totalmente metaliteraria, atiborrada de citas y de anécdotas pero...
Falta lo que para mí es una novela, el testimonio total, el mundo y el desgarro que toca el interior, quizá le pase lo que a Borges que sean ficciones inteligentísimas, intelectualizadas, pero eso, ficciones, sin vida.
Seguro que hace años, cuando yo era muy reticente con la novela, me habría gustado más.
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