22 de Julio Como a un vaquero que va siendo abatido por las balas le observo en la cuna de reojo mientras finjo leer un libro. El sueño se va apoderando de él hasta que no da pie con bola. Al final, cuando le creo ya dormido, saca la manita de entre los barrotes y me agarra un pie, y justo en ese momento en que consigue apresar mi pie me mira y cambia el gesto y se sonríe, segundos antes de desplomarse en su cárcel blanca.
Bruno Marcos
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