Bruno Marcos

18 de Agosto A la hora del desayuno en la puerta hay un petate cochambroso con una medalla y una pluma. Dentro un hipi melenudo, sucio, descalzo y con dos pulseras en los tobillos. Alguien le pregunta por el petate y él mismo, su dueño, contesta que pertenece a un individuo peligroso.
Pide la cuenta de un café solo grande, dos magdalenas y tres cervezas. Uno que le habla dice que le cobren una cerveza menos. No sé si quería decir que la pagaría él o era una mera sugerencia al dueño. Él se congratula de que aún le quede dinero después del opíparo desayuno y vuelve a la terraza y se muestra de cara al dios sol que le va tostando.
Esta gente tan hosca le trata bien, mejor que a nosotros, porque en lugar de un pobre idiota ven en él a un gran filósofo, un diógenes playero.

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