12 de Agosto Cogí el libro de Auster y lo eché en el buzón de la biblioteca. Al llegar a casa el libro seguía estando en casa. Sólo pudo ocurrir una cosa. Entregué un libro mío de Auster, del mismo color, tamaño y editorial.
Los de la biblioteca han enviado ya una carta a casa de mis padres reclamando el libro de Auster. Cómo explicar que yo entregué otro libro de Auster y que era mío. Pienso en dejarlo como una donación anónima a la biblioteca pero me recomiendan que vaya a por él y lo pida. Ambas opciones serán de lo más austerianas, de su lógica del azar; tanto si me enredo en las kafkianas explicaciones como si un día voy y encuentro mi libro en el depósito.
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