Bruno Marcos

1 de Agosto Las funcionarias de la administración siguen como siempre, tratando al personal como si uno fuera al absurdo que gestionan ellas por placer. Hoy una me trata de tú, con el mismo tono que se trataría a un criminal, en lugar de dirigirse a mí con el respeto que merezco como persona y como un honorable profesor que soy y que lleva su escritito y sus compulsas que plasman las horas de formación a fin de que me paguen mi bien ganada antigüedad.
Pues esta tipa tiene el descaro de hablarme con un tono que no se lo permitiría a nadie en la calle sin darle un tortazo. Siempre me acuerdo en estos casos de aquel americano que dio un tortazo ante mis ojos a un funcionario del aeropuerto de Nepal. Me pareció horrible, aquel pobre muchacho casi correspondió con una sonrisa. ¿Qué harían estas tiparracas si se las tratara como merecen? Se pedirían la baja. Claro que en ese mismo aeropuerto de Katmandú los policías iban de la mano como dos novios sonrientes. Otro mundo.

No hay comentarios: