9 de Mayo De alguna forma les envidio. Me cruzo con ellos, dos o tres hombres que hablan en una lengua ininteligible, de edades dispares, de estilos distintos, incluso, a veces, de rasgos raciales distintos. Pero sobre todo de edades en las cuales rara vez ves a un hombre con sus amigos. Son emigrantes. Sobre ellos sobrevuela un aire de exotismo y de cansancio, de trabajo duro y de dintancia, de soledad ajetreada; pero esa hermandad, esa necesidad de agruparse como en la adolescencia les redime de alguna manera.
Bruno Marcos
No hay comentarios:
Publicar un comentario