Bruno Marcos

15 de Abril Me interno en la parcela del Sputnik que es la plaza colindante. En mi política de los síes acepto a que un vídeo mío aparezca en una fiesta que combina música atronante con videoarte. Él, precisamente, ha escogido aquella obra que será más malinterpretada, creo yo, por un público ocioso y bailarín, aquella en la que un hombre sin brazos experimenta una erección y su pene se transforma en un hombre pequeñito. La paternidad. Precisamente por ella me tuve que ir antes de la proyección. ¿Qué pensarían esas gentes de esa cosa? Seguramente nada.

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