Bruno Marcos

20 de Marzo Han estado dando la murga con una idea genial, la creación de la primera villa del libro. Por más que le dan vueltas a nadie le queda clara la majadería. Al fin lo entiendo, un parque temático para comer en un restaurante falsamente castellano y unas tiendas, muy disfrazadas de piedra y viga, donde comprar dos o tres papiros con filete de oro. Turismo de interior. Como si el estrés y la evasión estuvieran compinchados para engrasar la máquina del consumismo.
Por si fuera poco va y sale el ogro librero de mi ciudad en la tele, deshaciéndose melifluo, no sin antes tartamudear. Me viene a la mente la foto que pone en su escaparate dando la mano al rey. El mal humor se lo reserva para los de a pie y para aquel buen bohemio al que sólo faltó que le pegara.

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