23 de Agosto Se pone de pie en la arena y alcanza mi rostro. Le miro y él con los ojitos arrugados me sostiene la mirada. Pienso en que me suena tantísimo su cara... que no es que se parezca a ella, a mí o a alguien; me suena de más, como si le conociera de otra vida.
Le digo a ella que tal vez fui su padre en otra vida y ella contesta: "Te imaginas... que siempre hubieras sido su padre..."
"Sí –añado- que hubiese sido su padre en todas las vidas, durante todo el tiempo, que siempre fuéramos las mismas almas..."