Bruno Marcos

23 de Noviembre Entra en el césped y se detiene. Un cuadro de palomas grises dormitan al sol frío de este noviembre. Avanza un milímetro y ellas se separan otro milímetro. Él calibra la distancia a la que ellas le permiten observarlas. Se vuelve y me mira, como en esos pequeños obstáculos que encuentra en el suelo y que al darle yo la mano puede salvar con sus pasitos balbucientes. Es un cuadro paralizado pero a la vez tenso, todo unido y a la vez separado.

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