15 de Noviembre Juntando méritos para el concurso de traslados me doy cuenta de lo obsoleto de mi currículum. Hace tiempo que ya no me piden en ningún sitio más que un resumen de, a lo sumo, diez líneas... Y me pregunto entonces para qué hago nada más.
En mi enlutada agenda moleskine llevo anotando sucesivamente el empeño no resuelto de actualizar el currículum completo; y más que una gestión administrativa es ya algo así como una pulsión autobiográfica con los hitos de cosas que hice con toda la ilusión y que se quedan aplastadas entre las líneas de un currículum que ya nadie consultará.
1 comentario:
el blog de un cartujo:silencio y palabra
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