Bruno Marcos

14 de Septiembre Como me conoce siempre se las ingenia para abrir mis fotos y verlas y yo me ruborizo siempre. Aunque pasen por ese mostrador estereotipado fotos de todo el mundo esas están siempre dentro de lo previsible: Turismo, bodas, cumpleaños, bautizos, despedidas de solteros, cariacontecidos rostros de carné...
Y de pronto mis cosas, a tamaños exorbitantes, con temas reluctantes o extravagantes; sólo compiten con los idolatrantes retratos infantiles o los megalómanos recién casados.
Me despide el fotógrafo bohemio recitándome la agenda del día de las inauguraciones. Le contesto que ya no tengo tiempo para tanta alharaca. Él pensará que soy tonto porque semejantes fotos artísticas sólo se justificarían si estoy dentro de la alharaca.

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