28 de Junio Andando por andar el último día aquí nos encaramamos en un montecillo. Viene a ser un jardín muy peculiar que pertenecía a un monasterio que ahora es hotel y restaurante. Precisamente atraídos por este último desembocamos aquí. Unos geranios abren el paseo y luego, a ambos lados de un sendero serpenteante, árboles, follaje y esculturas religiosas mutiladas. Nunca he visto algo parecido: aparecerse un Corazón de Jesús con una mano derrotada entre una verdura tan salvaje.
Bruno Marcos
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