2 de Julio Como ella va al bufete me paso toda la mañana con el bebé a solas. Le llevo de un lado a otro y su entretenimiento consiste en observarme. Nunca recordará esta época. Estamos viviendo unos momentos que sé anticipadamente que para él no habrán existido. Tal vez sí, en un fondo inconsciente.
Mientras desayuno me observa y hoy le ha dado por fruncir el ceño. Me acuerdo de mi padre, de cómo yo le observaba mientras desayunaba. Su cara surcada por infinitas arrugas, su modo de sorber el café para mezclarlo con el aire y así enfriarlo. Me fijaba incluso en cómo tragaba, cómo se movía la nuez de su cuello, el pelo gris, la cabeza perfilada, sus cejas confluentes en una mirada aún inmersa en el mundo de los sueños. No es que fuera un hombre de otro tiempo lo que tenía ante mí pues incluso ahora es este su tiempo, sino un hombre viejo, dos seres de distinta edad, un hombre y un niño.
2 comentarios:
eres todo un padrazo
veo que te visita la espada de Damocles,tantos años cabalgando para que al final el leteo sea tu conexión con el mundo.
Buen verano para los tres.
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