29 de Mayo Un pope periférico amenaza con querellarse contra el rector de los futuristas utópicos como si fuera él el culpable de que a quien le odia se le caliente la boca con el anonimato.
Qué curioso, siempre me sorprendió ese debate. Yo no tengo queja de esa época por donde andaba el pope mientas yo gozaba de la ciudad de la rana en la calavera. Puede ser que antes no fuera yo tan crítico, quizá tampoco lo sea ahora en verdad. Seguramente veía el mundo como una suerte de escenografía vital cuyas imperfecciones, lejos de cambiar mi vida, le daban un aire pintoresco, caricaturesco, perfecto para lo que yo soñaba que podría constituir mi novela, mi vida, el relato de mi vida.´
Y el caso es que muchos le defienden allí mismo donde él sólo encuentra vejación. Probablemente lo que más le inquieta es que alguien se atreva a opinar sobre él, que pueda ser cuestionado o ensalzado, como si la libertad de opinión sólo afectase a cosas que no son él.
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