20 de Mayo Vamos a comer a Ezcaray. Unas nubes grises se han quedado prendidas de sus riscos. A la entrada hay una montaña cortada en horizontal como una terraza caprichosa en la que se clavan las borrascas.
Hasta que no estoy otra vez en casa no me acuerdo de que era la ciudad natal de Armando Buscarini, y la localidad mortal -creo- donde pereció en su manicomio o en el de Logroño.
El niño poeta bohemio. Por lo que cuentan una de las sombras más tétricas de la bohemia de principios del XX. Amenazaba a los hermanos Quintero con aparecer colgado y cadáver del árbol de enfrente de su casa si no le daban algo de dinero.
Pienso ahora en qué calle sería la que le han dedicado, si por azar, entre la cháchara de los amigos, pasamos por ella sin saberlo. Supongo que, aunque sea inconscientemente, le dedican la calle no por buen poeta sino por personaje que quiso ser poeta y que algún otro poeta, mejor que él, -pobre Buscarini- retrató.
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