Bruno Marcos

28 de Febrero Al descuido soy nombrado instructor de un expediente disciplinario. Me interno en los papeles del desconocido incívico y, a bote pronto, veo que alguien ha escrito en un informe que bosteza. Yo comprendo que es intolerable que lo haga en clase pero me da no sé qué perseguir a uno que se aburre, que se adormece y que, como a un galgo ocioso, se le abre la boca sobre el pupitre.

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